Fabricante Líder de Raticidas y Proveedor de Insecticidas y productos fitosanitarios

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Cuando colocas un cebo raticida y descubres que ha desaparecido… es normal preguntarse si el producto ha funcionado o si hemos tirado nuestro dinero. Las ratas son animales inteligentes y desconfiados, con hábitos que pueden dificultar su control si no se aplican los productos de forma adecuada.

Veamos qué puede estar ocurriendo y cómo asegurarte de que el tratamiento es realmente efectivo.

Las ratas son muy cautelosas por naturaleza

Las ratas no suelen lanzarse directamente sobre un alimento nuevo. Normalmente, lo transportan a su madriguera, porque es su lugar seguro que suelen utilizar de despensa. Por ello, es habitual que se lleven el cebo, sobre todo en las primeras fases del tratamiento. Esto no significa que no funcione, sino que están actuando según su instinto de supervivencia.

Colocación o manipulación inadecuada

El problema no está en el producto, sino en cómo y dónde se coloca. El cebo no debe manipularse sin guantes puesto que nuestro olor puede provocar rechazo. Si el cebo se deja al aire libre o en lugares con demasiada luz o tránsito, las ratas pueden sentirse inseguras y no tocarlo, posibilitando que otro animal tenga acceso a él.

La solución es colocar los cebos dentro de portacebos cerrados, bien fijados y en los lugares donde se detecte actividad: zonas oscuras, esquinas, falsos techos o detrás de maquinaria. Los portacebos de Impex Europa están especialmente diseñados para anclar los cebos y constituyen un lugar donde las ratas se sienten seguras para alimentarse.

Debido a la tendencia de las ratas a transportar su comida, el uso de portacebos evita la contaminación del entorno y elimina la posibilidad de que niños, mascotas y otros animales tengan acceso al cebo.

Competencia por alimento o cebo insuficiente

Si hay varias ratas en la misma zona y poco cebo disponible, las más dominantes pueden llevárselo o consumirlo todo. Siempre debemos presuponer que el problema es más grave de lo que pensamos y reforzar los puntos de cebado para garantizar que todas las ratas tengan acceso al producto.

También puede ocurrir que haya otras fuentes de alimento (pienso, residuos, comida almacenada…) que desvíen su atención, aunque en este caso probablemente no tocarán el cebo. Mantener el área limpia y, especialmente, usar cebos de calidad y elevada apetencia asegura que las ratas elegirán el cebo frente a otros alimentos.

En conclusión, que las ratas se lleven el veneno no es una mala señal, pero puede provocar contaminación del entorno y/o envenenamientos accidentales puesto que, en su recorrido hasta la madriguera, podrían asustarse y abandonarlo en cualquier lugar. Conocer su comportamiento y usar raticidas eficaces y bien colocados es la clave para acabar con el problema.

👉 En Impex Europa contamos con la gama Ratibrom, diseñada para actuar de forma rápida y segura en cualquier entorno. Descubre nuestras soluciones aquí y di adiós a las plagas con eficacia profesional.